Sistema Cooperativo Federado de Ahorro y Crédito de Guatemala


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Notas Técnicas

FENACOAC

Nota Técnica No. 1

EL TRIANGULO DE LA ECUANIMIDAD: UNA INTERPRETACION

Por: Lic. Daniel Martinez Ramirez
Gerente de Desarrollo Institucional-FENACOAC

El desarrollo y fortalecimiento de las cooperativas de ahorro y crédito debe estar dirigido a crear beneficios equitativos para todos los actores involucrados en las operaciones de estas instituciones, que mejoren sus condiciones de existencia.

¿Quiénes son esos actores? Los actores son los asociados, los empleados y la propia institución. Obviamente, sus roles o funciones están bien delimitados y son muy específicos, así como los beneficios que cada actor obtiene como resultado de la actividad que le corresponde.

El Asociado es la razón de ser de la institución. Es la satisfacción de sus necesidades de servicios financieros la que ha impulsado el surgimiento, crecimiento y consolidación de las cooperativas de ahorro y crédito. Es el actor primario, sin el cual no existirían las cooperativas. Si el asociado tiene acceso a servicios financieros de excelente calidad, si sus aportes y ahorros son remunerados con tasas de interés competitivas, que compensan de buena manera el efecto inflacionario, y si su record crediticio es premiado con un trato preferencial en nuevos préstamos, estará adecuadamente recompensado. Y un asociado satisfecho es publicidad efectiva ... y gratuita!.

Como contraparte de esto, el asociado debe ser leal a la institución. Y esta lealtad consiste, principalmente, en canalizar su ahorro hacia su cooperativa y pagar puntualmente sus préstamos. Esta parece ser la mejor manera en que el asociado puede cuidar su cooperativa, fortalecerla y así garantizar su permanencia en el mercado.

El Empleado o colaborador de cada cooperativa, acorde a la capacidad financiera de esta, debe ser estimulado con un sistema de compensación salarial competitivo y con beneficios como capacitación y desarrollo personal y profesional, posibilidades de ascenso, planes de jubilación o retiro, protección mediante seguros de diferente tipo, etc. Todo esto busca dar estabilidad a los colaboradores, en el entendido de que este es un ingrediente clave en la búsqueda de eficiencia y calidad en los productos y servicios.

A cambio de lo anterior, el empleado o colaborador también debe tener lealtad hacia su cooperativa, que es la institución que le permite labrar un futuro para sí mismo y su familia. Esa lealtad significa, en la práctica, realizar sus tareas diarias con entusiasmo y dedicación,
anteponiendo sus principios y valores como estandarte; significa leer y estudiar permanentemente para tecnificar y profesionalizar su trabajo; significa hacer de cada transacción atendida un asociado satisfecho y un buen negocio para la institución.

La cooperativa es el medio que los asociados, personas deseosas de superación, han escogido para tener acceso a servicios financieros. La cooperativa, como institución, es recompensada cuando el excedente obtenido pasa a formar parte de su capital propio, fortaleciendo así su solidez institucional. La acumulación de capital institucional es el elemento que nos indica cómo ha sido retribuida la cooperativa después de prestar servicios de excelente calidad a sus asociados y de generar condiciones dignas de trabajo para su personal. De sobra es conocido que entre los beneficios derivados de un adecuado nivel de capital institucional están:

a) Provee recursos de largo plazo para otorgar préstamos para vivienda.
b) Genera recursos sin costo que se pueden utilizar para financiar edificios, equipamiento y tecnología.
c) Permite disponer de recursos adicionales sin costo que pueden invertirse en operaciones activas y generar ingresos, incrementando así la rentabilidad.
d) Facilita ofrecer tasas de interés más competitivas, tanto activas como pasivas.
e) Protege las aportaciones y ahorros de los asociados frente a los riesgos inherentes a toda institución financiera.
f) Permite apalancar crédito externo.
g) Contribuye a la viabilidad de las instituciones en el tiempo.

Interpretando el rol de estos tres actores en su interrelación, se puede decir que el empleado o colaborador está en medio de los otros dos actores y es una especie de motor que ejecuta la actividad diaria. Su desempeño repercute en la calidad del servicio que recibe el asociado (el objetivo) y también en la imagen y situación financiera de la cooperativa (el medio). A su vez, cuando la institución tiene un buen nivel de capital, se puede mejorar las condiciones laborales para el personal y generar más beneficios para los asociados a través de mejores instalaciones, tecnología y productos. Y no hay que olvidar que cuando el asociado está bien en su economía empresarial y familiar, hay más negocios para la cooperativa. Este es, en suma, un círculo virtuoso, que debe ser la guía del quehacer diario.




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